Os pasamos a continuación el resumen/conclusiones del Taller Aliances que desarrollamos en el marco de la UICN. el día 6 de octubre, titulado “La protección, mejora y restauración de los ecosistemas forestales en un mercado voluntario de carbono: retos y oportunidades”.
Siempre dentro del marco de actuación que configura la relación entre los bosques, el cambio climático y el mercado voluntario de compensación de emisiones, el taller tenía por objetivo analizar este trinomio desde 4 ámbitos focales concretos, y establecer un debate entre los ponentes y público participante sobre una serie de cuestiones relacionadas.
En relación a cómo se integran las consideraciones de mitigación y adaptación al cambio climático en este tipo de proyectos, se concluyó que, de forma complementaria al objetivo principal de este tipo de proyectos, centrado en la reducción de emisiones por deforestación (o el incremento de la absorción por parte de los ecosistemas naturales), es necesario integrar consideraciones, y estrategias de adaptación de los ecosistemas a los efectos presentes y futuros al cambio climático. Esto se puede lograr sobre todo aumentando lo que se entiende como “resiliencia” de un ecosistema (forestal). Cuánto más diverso y rico es un ecosistema, más resistente será ante cambios en el clima. Es por ello importante tener muy en cuenta aspectos como la elección de las especies que formarán parte del proyecto, o la protección de los ecosistemas ante la amenaza de un aumento en los incendios, etc.
En relación a qué estándares generales tiene que cumplir un proyecto de carbono enmarcado en el contexto forestal, se remarcó la importancia que tiene que uno proyecto de este tipo pueda realmente asegurar una serie de conceptos, principalmente su adicionalidad, la contabilización y monitoreo de la fijación de carbono (existente, o mediante crecimiento), lo que se conoce como fugas (“leakage” en inglés, refiriéndose el hecho de que actuando en una región, simplemente desvías las causas originarias de las condiciones a mejorar a otras regiones), y la permanencia. Para mostrar su cumplimiento de estos criterios, han ido surgiendo una serie de estándares, entre éstos el estándar de “Clima, Comunidad y Biodiversidad” (“CCBA”).
En relación a qué beneficios socio-ambientales se derivan de este tipo de proyectos, quedó patente la importancia de implicar activamente a las comunidades locales en el diseño y ejecución de los proyectos, asegurando sobre todo que vivan el proyecto como propio, al reconocer los beneficios económicos, ambientales, y sociales que les aporta cuidar los servicios que les aportan los ecosistemas, y su participación en un proyecto de mitigación y adaptación al cambio climático.
En relación a qué precio tiene una tonelada de CO2 fijada en un bosque, se constata cómo, en relación al mercado voluntario de carbono, es muy difícil establecer una previsión de la evolución futura del precio. El mercado voluntario todavía es demasiado joven, y desregulado, como para poder establecer una tendencia de futuro clara. El diseño de estos proyectos bajo uno de los estándares más reconocidos, y que a la vez se asegure unos beneficios socio-ambientales más allá de la “mera” fijación del carbono, pueden dar un valor añadido a la tonelada de carbono fijada en un ecosistema forestal.
Ponentes:
- Pedro Regato – Responsable del Programa “Gestión de Ecosistemas y Desarrollo” del Centro de Cooperación del Mediterráneo de la UICN
- Joanna Durbin, Directora del Estándar de Diseño de Proyectos “Clima, Comunidad y Biodiversidad”
- Roberto Pedraza, Asistente Técnico de la Dirección de la Reserva de la Biosfera Sierra Gorda (México)
- Christian Dannecker, Director Regional para América Latina de South Pole Carbon Asset Management
Moderador:
- Francesc Giró, Director de Acciónatura